La Adolescencia: Cambios Físicos, Sociales y Psicológicos.

La adolescencia es la etapa de transición entre la infancia y la juventud, es un período de la vida que se caracteriza por la gran cantidad de cambios y nuevas experiencias que se viven. La podemos dividir en tres etapas: la primaria (10-13 años), en que se dan la mayoría de cambios fisiológicos, la mediana (14-17 años), en la que hay mayor cantidad de conflictos y la tardía (17-19 años) en que se empieza a consolidar la identidad del futuro joven. 

Durante la primera etapa predominan los cambios físicos, en las chicas se inician con la menstruación y en los chicos con la primera eyaculación. Se da un cambio progresivo y significativo del cuerpo infantil, y estos cambios suelen generar confusión e inseguridad, ya que tienen que aprender a relacionarse de nuevo con su cuerpo, sus nuevas sensaciones y capacidades. Cada persona vive los cambios corporales a un ritmo y con una actitud diferente, es importante acompañar al adolescente en el conocimiento y aceptación de su nuevo cuerpo. Otro cambio muy importante que se da en esta etapa es a nivel social y psicológico. A partir de ahora las relaciones sociales están focalizadas en las amistades del mismo sexo y alejada de las figuras paternales. En estos momentos, para ell@s lo que dicen sus amig@s es más importante de lo que dicen los padres y madres. Dan un gran valor a los cuerpos y a las opiniones de los demás y del grupo. Surge también la necesidad de pertenencia e identificación con un grupo o colectivo.

A nivel psicológico hay una disminución en la capacidad de control de impulsos y un aumento en el desafío a la autoridad. A la vez, hay una mejora en las capacidades cognitivas, empiezan a mostrar sus talentos e intereses, destacando la importancia de ver y potenciar esos intereses por parte de la familia y los educadores.

En la segunda etapa la adolescencia está en auge, es el momento de mayor conflicto con los padres. Ell@s empiezan a sentirse independientes y autónomos (¡sienten que ya son grandes!) aunque no tienen la dependencia que tenían durante la infancia,  tampoco  tienen la autonomía de un adulto (aunque ellos crean que sí), esto les genera confusión y grandes contradicciones. Se dispara la actividad hormonal y se genera un aumento de la impulsividad, una disminución de la percepción de peligro, así como un sentimiento general de incomprensión y critica frente las normas sociales y familiares. En esta etapa se da un gran valor a la apariencia de uno mismo, buscando sentirse personas atractivas, también se suelen iniciar las relaciones amorosas y sexuales. En estos momentos las relaciones afectivas ocupan un espacio muy grande para ell@s, ahora es muy importante el acompañamiento emocional y la educación sexual,  el poder generar un espacio seguro donde puedan expresar sus inquietudes abiertamente, y los adultos podamos transmitir el nuestro conocimiento en este ámbito.

En la última etapa el adolescente llega al máximo de sus condiciones físicas y prácticamente tiene la apariencia de un cuerpo adulto. A nivel social empiezan a ser más conscientes,  a relacionarse con personas más específicas y con grupos más concretos, de la misma manera empieza a perder importancia la opinión de los demás. Las primeras relaciones sexo-afectivas estarán muy influenciadas por el entorno en que han crecido y condicionarán la percepción que tienen respecto al amor y la sexualidad Aquí vuelvo a destacar la importancia del acompañamiento en relación a la identidad sexual, fomentando la expresión y aceptación de uno mismo. A nivel psicológico hay mucha reflexión en relación tanto a temas sociales y globales, así como en temas personales. Se van definiendo los valores religiosos, morales y sociales,  suele mejorar la relación con las figuras paternales y aparece el interés y preocupación por los estudios y el futuro.

La adolescencia no suele ser una etapa fácil para nadie, ni para ell@s ni para los adultos. Los grandes cambios se dan a todos los niveles, en los adolescentes y en la relación que los adultos tenemos con ellos.  Todos tenemos que adaptarnos a estos cambios y gestionarlos muchas veces resulta es complicado. Todo esto está condicionado por las circunstancias vitales de cada adolescente y por los cambios que pueda haber en la familia o el entorno, añadiendo dificultad a todos para sobrellevar este período de vida. Los adolescentes viven muchas situaciones que no suelen entender, por lo tanto, es importante tener mucha paciencia, ayudarles a comprender lo que están viviendo, acompañarlos en sus vivencias sin juicio, pero también sabiendo poner límites conductuales al mismo tiempo que intentar facilitar una estabilidad y armonía en el entorno.

No es nada fácil, pero requiere mucha presencia y conciencia de que ellos nos necesitan, aunque digan que no es así. Buscar ese punto de estar allí para cuando necesiten comunicarse, pero también no irles demasiado detrás para que no se sientan agobiados y notros no tengamos que escuchar “que pesado”, es todo un arte. Frente a las dificultades de gestionar esto siempre podemos buscar literatura especializada,  profesionales que puedan ayudarnos en esta etapa o información en Internet que podamos contrastar como seria.  Aquí os dejo un ejemplo.  ¡¡Ánimos en esta aventura!!